La ropa no se gasta solo de usarla: se gasta de lavarla mal. Estos son los cuidados que más diferencia hacen.
Lavar menos de lo que crees
Los jeans, los abrigos y los tejidos no necesitan lavado después de cada uso. Airearlos suele bastar. Cada ciclo de lavadora desgasta fibras, destiñe y deforma.
Agua fría, casi siempre
El agua caliente encoge, destiñe y arruina elásticos. Salvo ropa de cama o toallas, el agua fría limpia igual de bien y cuida bastante más.
La secadora es el enemigo silencioso
Es lo que más acorta la vida de una prenda. Secar al aire toma más tiempo pero evita encogimientos, bolitas y elásticos vencidos. Los tejidos, siempre extendidos en horizontal: colgados se deforman por su propio peso.
Guardar bien también cuida
- Tejidos doblados, nunca colgados.
- Chaquetas y abrigos en perchas anchas, no de alambre.
- Ropa de temporada guardada limpia: las manchas invisibles se fijan con el tiempo.
- Nada de bolsas plásticas selladas: la ropa necesita ventilación.
Reparar antes que reemplazar
Un botón, un ruedo, una costura suelta. Media hora de arreglo puede darle dos años más a una prenda que igual te gusta.