No hay colores feos, hay colores que no conversan con tu piel. Distinguirlos es más simple de lo que parece.
La prueba de la luz natural
Párate frente a una ventana, sin maquillaje, y prueba prendas de distintos colores cerca del rostro. Con los que te favorecen la piel se ve luminosa; con los que no, aparecen ojeras y el cansancio se nota más.
Frío o cálido
Mira las venas de tu muñeca a la luz del día. Si se ven azuladas, los tonos fríos —azul, rosa, gris, plata— suelen funcionarte mejor. Si se ven verdosas, los cálidos —camel, mostaza, coral, dorado— tienden a favorecerte.
No es una ciencia exacta y hay mucha gente en el medio, pero sirve como punto de partida.
El truco del blanco
Prueba una prenda blanca pura y otra crema. Casi siempre una de las dos te sienta claramente mejor: esa te indica si tu subtono es frío o cálido.
Qué hacer con lo que ya tienes
- Los colores que no te favorecen funcionan igual lejos del rostro: pantalones, faldas, zapatos.
- Un pañuelo o collar en tu tono ideal corrige una tenida entera.
- Los básicos conviene comprarlos en tus colores buenos: son los que más vas a usar.