Un jean con polera blanca puede verse descuidado o impecable. La diferencia casi siempre está en los accesorios.
Menos, pero con intención
La tentación es sumar. El resultado suele ser mejor al revés: un accesorio que destaque y el resto discreto. Si el collar es llamativo, los aros van simples.
El cinturón, subestimado
Marca la cintura y define la silueta. Sobre un vestido holgado o un abrigo largo, cambia la proporción de la tenida entera.
Pañuelos
Aportan color cerca del rostro, que es justo donde conviene. Al cuello, en la cartera o incluso como cintillo: es el accesorio más versátil y de los más económicos.
El reloj y los aros de siempre
Tener un par de piezas que uses a diario simplifica la mañana. Elegidos bien, funcionan con todo y no hay que pensarlos.
Errores frecuentes
- Mezclar tres metales distintos sin intención.
- Accesorios que compiten entre sí por atención.
- Bolsos desproporcionados respecto de tu contextura.
- Dejar el accesorio para el final: conviene pensarlo junto con la ropa.